Antequera y la Leyenda de los Enamorados.

En un lugar de la Andalucía mítica, un paraje asociado al romanticismo que el sur arrastra desde el siglo XVIII a esta parte, al carácter orientalizante de una historia única. En la Peña de los Enamorados, en Antequera, se halla resumido un trozo de nuestro carácter.

Peña de los Enamorados

Antequera es el prototipo de la ciudad barroca del sur. Iglesias, conventos, ermitas y palacios civiles construidos entre los siglos XVII y XVIII enaltecen su barrio viejo, situado a los pies de un altozano coronado por una Alcazaba desde donde se divisa el paso natural que une hasta cuatro provincias andaluzas.

Desde la Puerta de los Gigantes, que es el nombre que recibe el arco que da acceso a la Alcazaba árabe que corona la ciudad malagueña, se divisa hacia el norte una peña rocosa con forma de quilla, origen de una de las más conocidas leyendas pregonadas en el sur desde la conquista cristiana. Avanzadilla hacia los puertos marítimos del sur y puerta de entrada al reino nazarí de Granada, Antequera posee en la Peña de los Enamorados el poso de su más conocida leyenda, que aún hoy inspira a la literatura y las artes.

A aquel tiempo de luchas y fronteras se remonta la leyenda de la Peña de los Enamorados  que recuerda el desatado amor entre una princesa árabe y un caballero cristiano. Las crónicas recuerdan que pocos años antes de la conquista de la ciudad, un soldado del rey Fernando cayó preso en un pueblo próximo a la Antequera árabe. Hecho prisionero en las mazmorras de la ALcazaba, un mañana recibió la visita de la hija del rey árabe, una joven de belleza paralizadora conocida con el nombre de Tazgona, que tras cruzar su mirada con el joven Tello cayó rendida de amor.

Peña de los Enamorados
Alejandro Ruiz

Desde ese día la princesa buscó toda la suerte de excusas para bajar a diario a las mazmorras donde en compañía de su soldado urdieron juntos el modo de escapar, no solo de esa lúgrube cárcel sino de la ciudad. Tazgona y Tello eran conscientes  de que pertenecían a reinos y culturas diferentes, y que ni árabes ni cristianos verían jamás con buenos ojos su unión. Provistos con el amor como unica arma, los jóvenes escaparon una mañana, pero pocos minutos después de la huida, al rey árabe llegó la noticia de la fuga.

El padre de la princesa Tazgona encabezó un batallón que trató de dar caza y muerte al soldado cristiano. La mala suerte quiso que ese mismo día las tropas cristianas asediaran Antequera, por lo que los dos amantes, acorralados e indefensos, decidieron subir hasta la cima de una afilada peña visible desde todos los caminos que conducen a la ciudad malagueña. En ella prefirieron arrojarse al vacío y despeñar sus cuerpos antes que separarse. Cogidos de las manos y ensangrentados, el rey árabe y el rey cristiano contemplaron a los amante y angustiados decidieron declinar cualquier lucha para hacerse con el gobierno de la ciudad.

La Peña de los Enamorados, como se la conoce desde entonces, se halla en las proximidades de Antequera y es visible desde todos los caminos que conducen a este paso natural, encrucijada de cuatro de las ocho provincias andaluzas.

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