El fantasma de la calle San Miguel de Antequera

Contaban los mayores que en la década de los 40, un fantasma con sábana blanca y que arrastraba pesadas cadenas se hacía aparecer por las inmediaciones de la calle San Miguel, concretamente en los callejones de la calle de la Estrella y el callejón que une a San Miguel con calle Vadillo, Callejón del Valle.


Cuentan que siempre hacia una peculiar ronda por estos lugares con distintos fines según varios testigos, los hay que afirman que lo hacía para pedir limosna para la caridad por las almas errantes o ánimas  y otros inclusive para asaltar viandantes y robarles dado el caso bajo el pavor que les transmitía.

El caso es que tal "espectro" pertrechado al más estilo arquetípico  fantasmal deambulaba por las noches haciendo sonar las cadenas por los portales y sosteniendo en la oscuridad un candelabro o lámpara que le servía de guía luminaria causando bastante inquietud en los vecinos y viandantes. Se contaba que cuando se sabía de su presencia nadie salía a la calle y el público en general evitaba pasear por las calles a tales horas.


Es muy probable que  precisamente lo que perseguía dicho fantasma era el afán por asustar al vecindario y público o caminantes de aquella zona, disuadir del paso de una zona digamos "caliente" en lo que se refiere a posibles relaciones sexuales ocultas a la sociedad, ya sean de amantes prohibidos o infidelidad de personajes de cierta popularidad, evitando  las miradas curiosas y murmullos o fisgones.

También cuentan que quizá existiese algún prostíbulo en la zona, "casa de encuentros", "mancebías" o también vulgarmente denominadas "casas de Trato", que no eran "oficiales" por denominarlo de alguna manera y que se ocultaban en el anonimato y la privacidad. Nadie se atrevería a espiar a posibles clientes en su entrada y salida del susodicho  prostíbulo con tal fantasma merodeando  en la zona.

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