La leyenda de la creación de la ciudad de Antequera

Cuenta la leyenda que cuando Hércules, hijo de Júpiter y de Alcmena, estaba cumpliendo el mandato del rey Eurysteo de apoderarse de las vacas de Gerión, se encontró con un gran dique que soportaba una gran extensión de agua. Hércules los rompió abriendo una brecha, llamada hoy Los Gaitanes del Chorro, por donde las aguas se precipitaron en dirección al mar.


Para dejar memoria del portentoso hecho, clavó en el suelo 25 grandes lajas de piedra, en cuyo centro clavó tres a modo de pilares, y cubrió el recinto con cinco enormes losas, creando así la conocida cueva de Menga de Antequera. Al marcharse Hércules dejó pobladores, quedando así fundada Antikaria, si bien para protegerla del solano, o viento del sudeste, fue emplazada al oeste del cerro que los musulmanes llamaron Vixaray, y que hoy se llama Cerro de la Cruz, y al este del llamado de la Horca o Pingorotes, donde milenios más tarde se construiría la estación de ferrocarril.

La fundación de Antequera por el personaje mitológico Hércules, fue reconocida por los romanos y elogiada con una estatua que un día coronó el Arco de los Gigantes, al que fue trasladada en 1585 por el corregidor Juan Porcel de Peralta. Más tarde, destruida por los buscadores de tesoros, queda solamente de ella la parte inferior, que se conserva en el Museo Arqueológico Municipal.

Pero este dios griego no sólo fue recordado en el Arco, sino también en la parte superior de la fachada de la iglesia de San Sebastián, y en una medalla de bronce acuñada en los tiempos de Antikaria, quedando así en perpetua memoria grabada en mármoles y bronces.

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