La leyenda de la calle Señor de los Avisos

Cuenta la leyenda que a principios del siglo XVII un hidalgo de noble cuna llamado Don Tomás de Santiesteban, con casa ubicada en la Cuesta Barbacanas, le gustaba pasear oculto por su capa y la oscuridad de la noche, en busca del delito carnal. Algunos días lo tenía que comprar, otros, lo recibía de damas enamoradas.

Una noche al pasar por las Descalzas abajo, camino de la casa abierta al pecado, cerca de calle Obispo, escuchó: “No sigas esa vida, no vayas a donde vas”. Los avisos a Don Tomás se sucedieron durante tres días.

No quizo prestar atención a los avisos, que tres veces en tres días escuchó, sin saber que esa misma oscuridad que le ocultaba en el anonimato, guardaba también su muerte. Una puñalada certera le quito la vida. Celos, deshonor, quién sabe. Don Tomás de Santiesteban ya jamás volvió a su casa.

Recordando este suceso, hoy vemos, donde el hecho ocurrió, una capillita a la advocación del que a Don Tomás advirtió; Cristo, el Cristo de los Avisos, el que tres veces le avisó.

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